Transformar el mercado en alquiler

Consideramos que la vivienda, un derecho para la ciudadanía innegociable. No se puede especular y mercantilizar de esta manera tan desproporcionada. La transformación del mercado tiene que pasar por la organización y formación de las cooperativistas para defender los derechos de los inquilinos. Facilitará las relaciones actualmente desiguales entre propietario e inquilino.

Consumir vivienda

Somos una cooperativa de consumidores y usuarias. Y como a tal, queremos consumir vivienda de alquileres. Declaramos ser inquilinas como nuestra manera natural de vivir. Pero queremos hacerlo con garantías y sin precariedad.

Crear una comunidad conectada

La cooperativa tiene que ser una comunidad que establezca vínculos entre las personas que la conformen y tiene que asegurar la participación completa y decisional. Esto nos convertirá en una red de inquilinos responsables.

Gestionar una bolsa de pisos de alquiler

El proyecto Lloguem!, ofrece a los propietarios una serie de ajustes en la rehabilitación de sus pisos y otros beneficios. A cambio el propietario acepta poner su piso a un precio más justo de mercado. Los pisos que disfruten de los beneficios que ofrece el proyecto Lloguem!, formaran parte de la bolsa de pisos de Bloc Cooperatiu y se asignará el piso a uno de sus socios siguiendo los criterios de adjudicación establecidos en reuniones. Estos pisos son la primera bolsa de viviendas de la cooperativa, a la espera que más propietarios se interesen por nuestra gestión profesional.

Estos pisos pretendemos que sean de alquiler asequible. Es decir, no son de alquiler social pero sí por debajo del precio de mercado actual. La vivienda tiene un seguro de impago contratado que determina las condiciones para acceder a la vivienda

Generar una relación favorable tanto por el propietario como por el inquilino

La cooperativa tiene que servir a sus usuarias con pisos de condiciones contractuales y económicas favorables. Pisos o casas que hagan, del alquiler, una alternativa viable de vivienda.
La cooperativa tiene que servir a las propietarias de los pisos de la bolsa, como la oportunidad de dejar su propiedad en buenas manos. La cura de la vivienda queda a cargo de la cooperativa, esta será el destino de una cooperativista. Una vivienda que pasara de cooperativista a cooperativista durante los años que quiera la propiedad, haciendo de este proyecto, una apuesta segura y fiable. Se ha acabado el miedo de “a ver como nos dejan el piso” o “quien entrará ahora”. Siempre serán cooperativistas con sentido comunitario.

Dentro de esta cooperativa, propietaria e inquilina tienen una relación mutuamente beneficiosa. No lo podemos entender de otra manera.